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martes, 28 de junio de 2011

!Desavenencias!... Pablo Zelaya Sierra. GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS.




¡Desavenencias!.. Pablo Zelaya Sierra.
Por: Diana Espinal Meza. (*)

Se cumplen dos años de enfrentamiento ideológico, político, social, económico, religioso, moral y ético, en la sociedad hondureña. Nuevamente “Hermano contra Hermano” como bien, lo plasmara Nuestro Pintor Nacional Pablo Zelaya Sierra, renació el 28 de junio de 2009, para fortalecer la antipatía y la tirria entre nosotros. 

Aún recuerdo, ese fatídico día, en donde se dio un golpe al orden constitucional de un pueblo. Puedo recapitular detalles de todo lo vivido, pero sin lugar a dudas, lo que más “daño” nos hizo fue esa manera casi instintiva-rencorosa, en la que nos fuimos ubicando en los dos únicos bandos, claramente definidos: los golpeados y los golpistas. Los camisitas blancas y los “vagos”. Ambos, nos autodenominamos ser los dueños de la verdad. Ambos, alzamos puños defendiendo una postura que destilaba en esencia animadversión, antipatía, incluso maldición.

Y nos fuimos alejando, poco a poco, el abismo fue cada día más insondable y la frialdad reino en nuestras mentes y corazones. Amistades de la infancia fueron deterioradas y partidas en dos tajadas. Familias enteras fueron distanciadas, todos… sustentando verdades a medias.

Estos dos años, se firmaron con sangre, en estos dos años las frases peyorativas se empoderáron de nuestras bocas, y muchas manos fueron capaces incluso de apretar el gatillo de una pistola. “Igual” que el famoso óleo de Pablo Zelaya Sierra, en donde se observa a un hombre-hondureño con un machete en una mano y en la otra, la cabeza de su vecino. Estos dos años, han sido la mejor escuela que hemos tenido: aprendimos a salir a las calles, a levantar la cabeza, a perder miedos, a enfrentar y confrontar posturas con datos, con pruebas en mano, con argumento comprobable. Recordemos que antes de este acontecimiento, estábamos amodorrados cada cual en lo suyo, individualistas y sin conciencia colectiva.

¿Qué nos queda? Volver en primer lugar, a la admiración de los unos a los otros. ¡Si, admiración! por haber sido auténticos –en ese momento histórico- capaces de actuar unos con alevosía y ventaja, por haber hecho del complot un recurso casi divino para hostigar al otro. Por haber sido aprovechados, maltratadores, infieles, desleales. Otros, por haber sido ingenuos, francos, tontos, necios. Otros quizás los menos, por haber hecho un derroche de maldad, adosada con canallismo. Por haber reaccionado ante tanta injusticia, atropello y despotismo. Por haber dicho queremos ecuanimidad, rectitud y por haber perdido la paz.  Si, perdimos la Paz, ganamos violencia. Perdimos amor, ganamos repugnancia. Perdimos sosiego, ganamos viveza. Perdimos fe, ganamos duda. Perdimos albedrío, ganamos prisión. Al final de cuentas… todos ganamos discernimiento, percepción y memoria,

¿Qué nos queda hermanos hondureños? Volver a la inteligencia para reconocer en primera instancia mis erratas, mis inexactitudes, mis desvaríos, mis descuidos. Y construir desde la gracia y la equidad, una familia-hondureña, con otra óptica.

Lo malo no esta en pensar diferente, recordemos el que lucha puede perder; quien no lucha ya perdió.  Y que después de la lucha por la vida, la única batalla que se debe librar es contra la ignorancia. No en vano Franz Kafka dijo: En tu lucha contra el resto del mundo, te aconsejo que te pongas del lado del resto del mundo.

(¨*) Master en Cultura e Investigación Literaria.
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. (UACJ) México.
 Lic. En Literatura.
Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán.” (UPNFM) Honduras.






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